Abr07

Divorcio, ¿problema o solución?

Categories // Arbitraje y Procesal

Divorcio, ¿problema o solución?
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
  
Vivimos una realidad en la que  alrededor de la mitad de los matrimonios terminan en divorcio. 
Durante el año 2013 se produjeron un total de 100.437 sentencias de divorcios, separaciones y nulidades, lo que supuso una tasa de 2,1 por cada 1.000 habitantes.
Por tipo de proceso, se produjeron 95.427 divorcios, 4.900 separaciones y 110 nulidades. Los divorcios representaron el 95,0% del total, las separaciones el 4,9% y las nulidades el 0,1% restante .
Del total de divorcios, el 75,4% fueron de mutuo acuerdo y el 24,6% contenciosos. Por su parte, el 83,9% de las separaciones fueron de mutuo acuerdo y el 16,1% contenciosos. 
El divorcio y/o la separación es una situación que en un principio puede parecer que sólo tenga causas y consecuencias negativas, pero si ahondamos en la raíz del asunto, el divorcio y/o la separación es la solución que pone fin a una situación verdaderamente angustiosa, que saca en muchas ocasiones lo peor de las personas.  
La ruptura de la pareja, así como el cese de la convivencia conjunta es, en numerosas ocasiones, la solución al conflicto que se vive en el núcleo familiar. En muchos entornos familiares este tipo de conflictos se dirimen a base de gritos, insultos y comentarios mal intencionados que hacen que se pierda la noción real de cómo afrontar una situación tan delicada como una ruptura.
Por ello, es necesario acudir a un experto en la materia, el cual explicará con todo sumo de detalles las dos clases de procedimiento que pueden resolver judicialmente la ruptura del matrimonio: un proceso de mutuo acuerdo o, por el contrario, un proceso contencioso.
El primero de ellos se resuelve llegando a un pacto de convivencia familiar por parte de los implicados, siendo asesorados por un tercero, el abogado. En dicho pacto de convivencia se acordarán los temas que les preocupan, teniendo en cuenta los intereses de ambas partes y conforme a derecho. Los temas a tratar en dicho pacto consistirán en la disolución y partición del régimen económico matrimonial o de bienes comunes, uso y disfrute de la vivienda conyugal y la estipulación, o no, de la pensión compensatoria, entre otros muchos contenidos inherentes a la vida en común. En el caso de haber hijos en el matrimonio se deberán regular el régimen de guarda y custodia, vacaciones de los hijos, los gastos ordinarios y extraordinarios  de los mismos, actividades extraescolares y un gran etc. 
En segundo lugar, para el caso en que las partes no se vean capaces de llegar a un acuerdo, también existe una solución, el procedimiento contencioso. En dicho procedimiento cada una de las partes acudirá al juzgado acompañado de su abogado, que defenderá los intereses de su representado. Sin olvidar que en última instancia, todas las cuestiones enumeradas en el párrafo anterior las decidirá un tercero,  que no es otro que el juez mediante sentencia.
 ¿Cuál sería la forma menos gravosa para afrontar una ruptura del vínculo matrimonial? Sin lugar a duda la solución menos perjudicial sería  la colaboración y el acuerdo alcanzado por las dos partes, puesto que los propios cónyuges serán los que decidan sobre todas las cuestiones que hasta ahora han compuesto el núcleo familiar. Hay que tener en cuenta que tanto la separación como en el divorcio con hijos conllevan que un único núcleo familiar, de repente se convierta en dos núcleos diferenciados que tienen en común el cuidado de los hijos. 
En el caso de que existan hijos sus derechos e  intereses deben ser respetados, siendo obligación del Ministerio Fiscal  defenderlos para que no se vean vulnerados.
En muchas ocasiones los procesos de divorcio y/o separación se complican debido a que las partes dejan de ser objetivas; pierden la noción de la realidad dejándose llevar por los sentimientos negativos que en numerosas ocasiones son inherentes a las rupturas de pareja. Cuando hablamos de sentimientos negativos nos referimos a la venganza,  los celos,  los reproches, al egoísmo, entre muchísimos otros que dificultan el entendimiento de las partes.
Si por el contrario en un proceso de ruptura quedan de lado los sentimientos negativos o dañinos, es mucho más sencillo que las partes hablen entre ellas y lleguen a un acuerdo en casi todos los puntos a tratar. Dicho pacto  será más eficaz que aquel que sea decidido por un tercero, puesto que, habrán acordado dichos puntos de acuerdo con los intereses de ambas partes, siendo su cumplimiento  mucho más sencillo. 
Ambas soluciones son válidas, en tanto y cuanto, ponen solución a una crisis familiar. La realidad es que un  proceso de mutuo acuerdo es mucho más breve y  ajustado a los intereses de ambas partes, siendo el procedimiento más utilizado en nuestro territorio para solucionar las rupturas matrimoniales. 
 
* Por Maite Sancho Campos, abogada de Pedrós Abogados, despacho miembro de Hispajuris.
**Fuente Imagenes: Antena 3 Television y La Vanguardia