Mayo23

A vueltas con la mala praxis bancaria ( I ): Definicion y contexto.

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A vueltas con la mala praxis bancaria ( I ): Definicion y contexto.

   

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La crisis económica y social que atraviesa nuestro país ha puesto de manifiesto, entre otras muchas anomalías, un conjunto de problemas relacionados con la deficiente actuación y negligente comercialización de determinados productos financieros por las entidades bancarias. Con este texto damos comienzo a una serie de artículos donde intentaremos analizar y reflexionar sobre algunos de los supuestos de mala praxis bancaria que más alarma social han creado entre la opinión pública.

 


DEFINICIÓN.

Bajo el título de mala praxis bancaria se viene haciendo referencia al conjunto de malas prácticas llevadas a cabo por una entidad bancaria en la comercialización de sus productos financieros. Estas malas prácticas son, en principio y como regla general, fruto de la imprudencia y negligencia en el proceder de los operadores bancarios.

Pero, no obstante ese proceder negligente, no resulta del todo claro que además no haya habido, de forma conjunta o alternativa, una actuación dolosa o al menos con mala fe en esa comercialización de determinados productos financieros. Decir esto, que hace un par de años habría sonado descabellado, en la actualidad parece verosímil y tanto es así que actualmente la Audiencia Nacional ha admitido y está investigando diversas querellas presentadas contra los antiguos miembros del Consejo de Administración de BANKIA y sus expresidentes Rodrigo Rato y Miguel Blesa por, entre otros presuntos delitos, los de estafa, apropiación indebida y falsedad contable.

Además de la actuación de las entidades bancarias y los ciudadanos en tanto contratantes, otro actor respecto del que resulta interesante delimitar cual ha sido su papel y cuál es, por omisión, su responsabilidad, son los organismos públicos de supervisión financiera. A saber, especialmente la CNMV y el Banco de España en tanto encargados de velar por el cumplimiento de la normativa financiera y de proteger el interés general de los abusos y malas praxis bancarias.

Así, como caso paradigmático de mala praxis bancaria el de mayor repercusión ha sido la comercialización de participaciones preferentes y swaps, donde se ha vendido de forma generalizada un producto financiero de elevada complejidad y alto riesgo a pequeños ahorradores cuyo perfil conservador y sin experiencia inversora impedía la compraventa de dichos productos, como ha reconocido la propia Comisión Nacional del Mercado de Valores.

 

CONTEXTO.

Como es evidente, la mala praxis bancaria no es un fenómeno nuevo y reciente: lo que es nuevo es la judicialización y presentación de demandas de forma masiva debido a las decenas de miles sino cientos de miles de afectados. Desde siempre existen casos donde la actuación de las entidades bancarias ha sido negligente y ha perjudicado los intereses de los ciudadanos/consumidores. Pero, bien es cierto que en la actualidad los problemas de liquidez de familias y pequeños ahorradores, enmarcados en el contexto de la crisis económica, han puesto de manifiesto la especial gravedad de éstas actuaciones bancarias negligentes. Y han devuelto a cobrar actualidad normas del siglo pasado, como la Ley de la Usura de 1908, que supuso un intento del legislador para frenar y mitigar los abusos que los prestatarios sufrían a manos de los prestamistas y que, a la vista de los acontecimientos, resulta de plena utilidad en nuestros días.

Además, si bien la mala praxis bancaria es un problema que está siendo denunciado y judicializado en la actualidad, los contratos y productos financieros donde ha habido una actuación bancaria negligente en su adquisición son instrumentos cuya contratación se remonta, en algunos casos, a mucho antes de comenzar la crisis económica. Tal es el caso, por ejemplo, de las participaciones preferentes, que se vienen utilizando al menos desde 1999; o de las cláusulas suelo, igualmente introducidas en los préstamos hipotecarios desde los años 90’. Ello no obstante, bien es cierto que las necesidades de liquidez que atraviesan las entidades bancarias han incrementado exponencialmente la comercialización de éstos productos financieros complejos, así como el uso de otras formas de obtención de liquidez novedosas, en aras de obtener fondos y sanear sus balances contables.

Por tanto, el que las contrataciones hayan tenido lugar en un momento temporal diferente al actual puede tener importantes repercusiones como es, por ejemplo, determinar la ley aplicable en el momento de la firma y, en consecuencia, qué obligaciones y derechos imponía esa ley a entidades bancarias y consumidores. Pues en la actualidad la tendencia tanto a nivel comunitario como español es a aumentar progresivamente la protección de los consumidores y usuarios cuando negocian con entidades bancarias en tanto parte débil con menor información y poder de negociación que los bancos. En este sentido, resulta fundamental la Directiva sobre Mercados de Instrumentos Financieros 2007, transpuesta a nuestro ordenamiento jurídico interno en la Ley 47/2007 por la que se modifica la Ley 24/1988 del Mercado de Valores.

Delimitados brevemente los conceptos y situados en el contexto, en los artículos siguientes vamos a analizar supuestos concretos de mala praxis bancaria tales como la venta de participaciones preferentes como plazos fijos; la introducción sin consentimiento de cláusulas suelo en los préstamos hipotecarios; o la devaluación de las acciones de Bankia como consecuencia del conocimiento de su situación financiera real de quiebra técnica.

 * Por Alberto Aznar Traval, abogado en Pedrós Abogados.