Oct16

A vueltas con la mala praxis bancaria (3): Acciones de BANKIA. Defensa jurídica.

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A vueltas con la mala praxis bancaria (3):  Acciones de BANKIA. Defensa jurídica.

                                 Continuación al anterior artículo sobre mala praxis bancaria en general y sobre la problemática de la salida a bolsa de BANKIA y la pérdida de valor de sus acciones en particular.

¿EXISTEN ARGUMENTOS JURÍDICOS PARA DECLARAR NULA LA ADQUISICIÓN DE ACCIONES DE BANKIA POR SU NEGLIGENCIA Y/O DOLO?

Sin lugar a dudas, sí. Por mucho que las acciones sean un producto financiero simple. Pero, no obstante lo anterior, otra cosa es lo que aprecien los tribunales y los motivos de índole extrajurídica que puedan influir en ello. Es indudable que existen suficientes razones legales para estimar la nulidad de la adquisición de acciones de BANKIA.

El principal argumento es que, tanto en los meses anteriores a la salida a bolsa de BANKIA en julio de 2011 como en los posteriores hasta el descubrimiento de su situación patrimonial real en mayo de 2012, BANKIA falseó o, como mínimo, emitió sin la diligencia suficiente y erróneamente información esencial, datos económicos y cuentas anuales que indujeron a los pequeños inversores a adquirir sus acciones.

Sea por dolo, mala fe o imprudencia y negligente gestión, la gravedad en la actuación de la entidad es de tal calibre que no puede hacerse, en ningún caso, responsable de ello a los inversores de buena fe. Nos encontramos ante un caso típico de error en el consentimiento provocado por la conducta dolosa y/o negligente de BANKIA, que con su actuación engañó no solo a sus inversores, sino también a las máximas autoridades de supervisión financiera y al resto de operadores económicos.

Baste señalar que en los meses anteriores y posteriores a la salida a bolsa, en julio de 2011, BANKIA estuvo declarando ganancias por cientos de millones de euros (de 309 millones para 2011) cuando en realidad, como la propia entidad reconoció al reformular sus cuentas anuales, BANKIA tuvo pérdidas en 2011 por más de 3.000 millones de euros. Así, si BANKIA declaró y emitió información falsa, fuera de forma consciente o accidental, a los operadores financieros, Banco de España, CNMV y Unión Europea, ¿cómo iba un pequeño inversor de buena fe, ahorrador de toda la vida, sin grandes conocimientos económicos, a conocer la situación patrimonial real de BANKIA?

Llegado el caso, la vía para los pequeños inversores que deseen recuperar sus ahorros es ejercitar una acción civil de declaración de nulidad o resolución contractual por error en el consentimiento derivado de la actuación dolosa y/o negligente de BANKIA, conforme al art. 1265 y ss del Código Civil. O, subsidiariamente, reclamar mediante acción de indemnización contractual por incumplimiento de los deberes legales de información, transparencia y asesoramiento leal.

Respaldando la nulidad de un contrato realizado por error en el consentimiento la práctica de los tribunales ha construido toda una teoría jurisprudencial del error en el consentimiento cuyos presupuestos, a tenor de los hechos públicos y notorios, se cumplen sin género de dudas en el presente supuesto de hecho. En relación a la nulidad de los contratos realizada con error en el consentimiento son interesantes, como muestra un botón y sin ánimo de exhaustividad, las sentencias del Tribunal Supremo de 20 noviembre 1989; de 26 octubre 1991; de 5 mayo 2009; o de 12 noviembre 2010.

DEMANDAS ANTE LOS TRIBUNALES: A LA ESPERA DE LOS JUECES.

Como señalábamos en el artículo anterior, tal fue la envergadura y gravedad de la situación de quiebra de BANKIA que el Juzgado Central de Instrucción de la Audiencia Nacional se encuentra actualmente investigando la posible comisión por sus directivos y exdirectivos de, entre otros, los presuntos delitos de estafa, falsificación de cuentas anuales, apropiación indebida y administración desleal en la salida a bolsa de la entidad. Entre los imputados y testigos de la causa se encuentran personalidades políticas y financieras de primer nivel, como por ejemplo don Rodrigo Rato, exministro de Economía;don José Luis Olivas, expresidente de la Comunidad Valenciana; o don Miguel Blesa, expresidente de Caja Madrid.

Y, conjuntamente a éstas actuaciones por la vía penal, también han sido interpuestas múltiples demandas en la vía civil solicitando la nulidad de la adquisición de acciones de BANKIA, pero todavía es preciso ser cautos ya que la jurisdicción civil todavía no se ha manifestado de forma clara y no existe un criterio jurisprudencial formado.

En este sentido, actualmente y a falta de nuevas sentencias, la jurisprudencia que estima la nulidad de la compraventa de las acciones de BANKIA ya dispone de un par de precedentes: la sentencia del Juzgado de Primera Instancia núm. 10 de Oviedo de 21 de noviembre 2013; la del Juzgado de Primera Instancia de Mataró de 12 junio 2014 y la del Juzgado de Primera Instancia núm. 3 de Alcalá de Henares de 22 de julio 2014.

Ambas sentencias, que han tenido enorme difusión y repercusión pública en los medios por dar, según se ha dicho, el “pistoletazo de salida” a recuperar el dinero invertido, declaran en dos supuestos específicos la nulidad y la restitución a los inversores de lo invertido en acciones de BANKIA. Y, con ello, nuevas esperanzas para todos aquellos pequeños ahorradores que depositaron sus ingresos de toda la vida en una inversión y una entidad aparentemente seguras y fiables pero que, finalmente, les ha causado importantísimas pérdidas económicas.

A MODO DE CONCLUSIONES. ¿ES POSIBILIDAD RECUPERAR LA INVERSIÓN?

Como hemos señalado, por razones estrictamente jurídicas derivadas de la ley y la jurisprudencia, resulta evidente que sí hay argumentos para declarar la nulidad de la adquisición de acciones y recuperar la inversión. Pero, ello no obstante, hay que ser muy cautelosos ante este asunto por razones no ya jurídicas sino extra o meta-jurídicas.

Máxime cuando, recientemente y en un caso de cláusulas abusivas contenidas en hipotecas también relativo a mala praxis bancaria, el 9 de mayo 2013  el Tribunal Supremo en una polémica sentencia declaró la nulidad por abusivas y ocultas de determinadas cláusulas suelo contenidas en préstamos hipotecarios pero, pese a reconocer dicha nulidad, no condenó a las entidades bancarias a devolver lo indebidamente cobrado en exceso a sus clientes alegando razones de “orden público económico”.

Y, más en concreto, cabe ser escépticos en el presente supuesto debido a las importantes consecuencias financieras y políticas que puede tener estimar la nulidad por mala praxis bancaria en la comercialización de acciones en la salida a bolsa de BANKIA; pues ello sería tanto como estimar la nulidad de su salida a bolsa, algo que podría provocar que la entidad tuviera que restituir los más de 3.000 millones de euros captados de pequeños y grandes inversores.

La señalada teoría de las “razones de orden público económico”, famosa por su utilización en la citada sentencia sobre cláusulas suelo, puede tener aquí plena vigencia como argumento para no apreciar la nulidad y restitución de lo invertido por pequeños ahorradores en acciones de BANKIA.

Ante esta posibilidad, resulta imprescindible que los pequeños ahorradores e inversores de BANKIA se agrupen y organicen para defender de forma más eficiente sus intereses y, en definitiva, someter a mayor presión a la entidad bancaria para lograr la devolución de sus ahorros invertidos en la entidad consecuencia de sus engaños y negligencia. Engaño y negligencia de los que no se puede ni debe, bajo ningún concepto, hacer responsable a aquellos pequeños inversores ahorradores que confiaron, de buena fe, en la publicidad y en la palabra de políticos y economistas que gozaban de alto prestigio social y que dirigían y gestionaban BANKIA.

*Por Alberto Aznar Traval, abogado en Pedrós Abogados.